loprofundo

 

 

Desde mucho más allá, una vez te he atravesado,
vuelvo a amarte por la espalda
suspendiendo sobre el cuerpo que no es tuyo y ya no es mío,
una esfera luminosa que si tocas con el dedo
hace salir de un sombrero
un orgasmo que desmiembra los sentidos
bajo un hongo nuclear;

bordes de vida en conflicto
por ver cuál de los dos filos corta más un sentimiento,
almas de carne picada
y cuerpos que no se visten para camuflar perfectas curvaturas,
mantequillas sensoriales que se untan y que plasman sus colores en la piel…,

océana piel,
piel líquida y piel donde se hace pie,
nada en calma y superficie en la que floto
sin posibilidad de inmersión;
nada con brillo de nácar
y olas en pieles ajenas que no cesan de llamar,

marejadas que prometen desde una fosa abisal
confundir hembra y varón…

Ojalá degenerarme en sus tormentas,
ojalá ser más mujer que la parte femenina
del círculo sin sentido al que llaman menstruación,
y más hombre que el payaso que se asoma a la ventana
y que salpica su amor por colegialas
disparando en azulejos semen blanco.

 

 

 

 

 

 

 

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loprofundo

catorce

 

 

Catorce.

Desaparece.

La vida en un armario de cristal es silenciosa,

meditabunda y propia.

Veo un órgano antiguo que se lamenta.
No es viejo, ni es corazón.

Los susurros le atraviesan la piel sana,
abren grietas y descarnan al vencido que es de arena.

Pies descalzos sobre hierba plañidera
danzando con sus vestidos sobre el líquido elemento;
juegan a ser sentimientos
y me abren paquetes de amor entre las piernas.

Muslos en tránsito ciego,

muerte de puertas adentro  que me llueve por la espalda

y empaña las cristaleras.

 

 

catorce

cuerpos corredizos

 

 

Amo el dentro de tu cuerpo,
amo tu propio cuerpo y el cuerpo de tu cuerpo,
la nieve polvo en las ingles, tus pies raros,
la arena tibia del vientre maternal,
la espalda violenta,
los hombros helados y la lava en la boca;

amo el cuerpo de ese cuerpo,
materia madre de cualquiera cosa universal,
universal, al final,
cómo no final
viendo a las hormigas que acarrean mis pedazos sin desordenar la fila,
cómo definir terror,
cómo definir finito,
como definir el fin sin justificar que estuve por en medio,
que aprendí a comer orgasmos de la boca de la muerte
y metiendo el gemir final
bajo el cielo de la mía
pude robarle el sabor;

sabía que me gustaba,
sabía que volvería,
pero aún no imaginaba
que un día ya no iba a estar,
que quedaría a las puertas rezando mis muletillas y llorando porque nada,
no,       me niego,       nadie,      nunca,
me quite el súper-poder que ya me ha dado:

sé mirarte a los ojos y lamerte la cara,
sé cubrirme los dedos contigo,
sé llegar hasta el punto de fuga en silencio
y apagar con tus orgasmos su sonido.

Sed e amar, ne me quitte pas.

 

 

 

 

 

 

 

 

cuerpos corredizos

eternura

 

 

Me respiro la falta de tu aire,
la ausencia encerrada en la habitación
y el humo del jueves pasado;

toco una articulación y me doy cuenta que sigo en escena,
en la plana ausencia del mapa que explica las cosas,
en el hueco de vida que invado y que pudo ser otro
porque todos somos papeles en blanco,

voy fijando la vista en los frutos que comes,
voy comiéndolos yo
mientras sueño dormido en la cama
que está hecha a medida de un cuerpo distinto,

prados, bosques, montes, ríos,
todo parece que viva conmigo
sin que nada me quepa en las lindes,

toco yo lo que se toca,
veo yo lo que se mueve,
y avanzo con el suave tambaleo que otorga una cierta elegancia
por no ser de nada ni nadie;

amar no está en ningún punto,

flota frío
en el hueco vacío
que existe entre ambos,

y eyacula en el espacio que jamás une las líneas que se llaman como tú,

ni la mía,

ni la tuya;

paralela es la muerte
porque para ser, necesita de otra;
y vida el deseo de amar
en la eterna distancia que nunca se toca.

 

 

eternura

volver

 

 

Cuanta nada se aproxima. Me he construido un refugio.
Tengo vino en la cabeza desde el día en que te fuiste

He llegado a lo hidrófugo sentimental y llegado hasta ese punto, me volví;
cerré la llave de paso y volvieron los obtusos sentimientos cubiertos de arena y mar,
ya pueden doler de nuevo como vírgenes sangrando en mataderos,
se puede crecer con ellos,
puedes hacerlos crecerte y habitar en donde antes,
suponer la cara oculta de tus muslos,
lamer, tu plexo solar
haciendo brillos de nácar en el fondo de un cañón entre tus pechos,

oh, tarro de las esencias,
ninfa de color avena
de encías, que si las chupo, aún tienen sabor a fresa;

anhelo saber amarte por la tarde
en la franja donde yacen los insectos
y donde nunca uno de ellos
ha muerto por ser amante.

 

 

 

 

volver

rabia_1

 

 

rabio yo de poesía, rabio, de no ser poema,
rabio de no ser poeta,
no sé reflejar la luna en el prisma de los ojos que me miran,
busco el párrafo perdido que te trepa por los muslos,
y sólo veo los muslos,
ya no sé decir clavícula,
quién va a lamer tus ojeras si ya no soy un poema,
quién enredará sus mierdas en tu pelo
si no consigo ser yo
salvo cuando estás inerte,
infrayo,
si tú duermes y yo miro,
completo,
si no soy carne de tu carne,
y vegetal, hasta las ingles clavado,
filtrando luz y color para sentirme un humano;

si vas buscando un cabrón, no es aquí, no soy yo,
si vas buscando la excusa, déjalo, ya no estoy,
alguien te sabrá decir cosas bonitas;
yo rabio con la intención de ser poema
para poder ser vertido sobre un sí;

aceite hirviendo que cae del torreón,
sentimiento que se agria al contacto con la piel
y hueco por el que no vas a caber;

veladas de quita y pon:
“¡cuatro esquinas en mi cama,
amor se quitó la bata
y dio puñetazos al aire…,

a la nada, a que se enfrenta,
que empapa la habitación!”;

mierda para el campeón;

ya rabio yo por amor,
tuyo es,
mío no

 

 

rabia_1