Santa Muerte

ORACIÓN A LA SANTA MUERTE PARA OBTENER SU AYUDA Y PROTECCIÓN

Φ   ♥   Φ

Una vez perdí a un único amigo por defunción.

Uno de esos que tienes desde el instituto hasta que vas a su boda. Hacíamos cosas de chicos. Nos drogábamos. Una noche corriendo con “nuestro” coche por la autopista, se soltó la baca del techo a ciento veinte. Y otra tarde de verano, dejamos a dos niñas en una tienda de campaña para salir zumbando en su coche, también para ir a pillar. A la vuelta del poblado con un pedo impresionante nos paramos a buscar los putos hierros en mitad de la autopista, y el día de lo del camping, nos llevamos de paseo atadito al guardabarros, al perro de una de ellas. Éramos un auténtico desastre. El perro murió. Éramos amigos. Él se folló a mi chica en una de mis huidas, y yo le puse los cuernos con la hermana de una amiga. Pobre Mar, la maté porque era mía. Terminamos por sobrevivir a nuestras propias putadas para seguir siendo amigos, y una vez estando limpios, se marchó sin esperarlo en visita rutinaria a un hospital. La vida es así de jocosa. Nos pasamos quince años jugándonosla a los dados, y la muy zorra se lleva a mi colega cuando empieza a ser humano. Tuve que dejarlo ir. Veinte años de aventuras en el filo de dos vidas desgraciadas. Media vida. No he tenido siendo adulto nada más parecido a un amigo de fatigas. Mil historias que no sé si creeríais.

Solté su mano de humo quedándome en vela una noche, me acompañó Antonio Vega, me fumé más de diez porros llorando a moco tendido, volvimos a ser dos críos, él con pantalón de piel y yo con mis botas camperas. Me hice una bola de pasas llorando como un bebé sobre el suelo de mi cuarto, lloré como aquella noche que me pasó lo de Lee. No he tenido más que dos de ese calibre y las dos dejan heridas permanentes. Lee era mi primera novia con dieciséis años y Jon ya estaba en mi vida. Instituto. Ermita. Puente. Por si no la recordabais.

El ritual. Una noche enterita con Jhonny Walker y material combustible, para mantenerla en vela, lágrimas y pataletas insultando a quien me escuche, apretando la quijada y defecando calaveras. Le tuve que dejar ir por más que me revelara. Una noche que comprime la primera fase del duelo, que después arrastraré hasta que me muera.

Vivo con las cicatrices y si hurgas, aparecen.

Yo supongo que al vivir con la inconsciencia de pasear a diario tan cerca de las guadañas, le pierdes un poco el miedo, pero cuando el que se va es el otro, entonces le ves los dientes y te cagas en sus muertos. Yo he continuado igual, ya no sé de otra manera, solo me queda seguir, viviendo mi vida vivo y aprender de cada sol mientras llega primavera.

Φ   ♥   Φ

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2 comentarios en “Santa Muerte

  1. Invento poco, son realidades tamizadas por hacerlas más naif, son heridas que intento desdramatizar haciéndomelas digeribles, me ayuda mucho y espero que reflejen esa verdad. Muchas gracias por leerme, de verdad, un beso y feliz día del “señor”.

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