Involuntario (el peor adiós y la Culpa)

Φ   ♥   Φ

No fueron más de 30 segundos en total. Los repito cada noche desde esa, como un acúfeno de imágenes que no se calla jamás. Duermo poco. No fui capaz de darme cuenta. No la avisé. No me preocupé como debía de la mujer que fue capaz de amarme desde siempre.

Las gotas de lluvia resbalaban por su pálido cuello, y su pelo mojado me atenazaba las muñecas como un pulpo no dejándome marchar. No quería estar sola, no le gustó jamás y en ese momento pues supongo que tampoco. Sujetaba su cabeza.

Yo me mojaba con ella, me deshacía en pequeñas gotas sobre su piel intentando despertarla. Ya no estaba. No debes decir “No te vayas” a alguien que ya se ha ido.

No te vayas Almudena, no te vayas Ariadna, no te vayas Rosalee, no te vayas Mari Mar…, no te vayas, vida mía.

Lo demás fue una ambulancia…, no recuerdo mucho más, yo también estaba roto. Se me rompió el cúbito, se me rompió el radio, se me partió el alma y maldije desde las tripas a mi puta calavera. Ya no tengo coche. Ya no soy nada. El mes siguiente ha sido el mes más espantoso que he pasado en toda mi vida. Ni lo de Jon, ni la patada en el pecho de RosaLee, fueron nunca tan culpables como aquello. Luego fue volviendo la rutina, dejando gotas de sangre por el parket, mientras miro las astillas de mi escaso corazón reposar sobre su silla.

Φ   ♥   Φ

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