novia compartida. #prose

No me importa si estás en los brazos de otro, si eso no cierra mis puertas; ya he tenido una novia compartida. El otro no lo sabía. Me gustan los libros y los vinilos.

Un día de puente es siempre un día ideal para ir a comprar discos. Aún trabajaba por dinero. Esa mañana, tenía en las manos plantado entre dos estanterías un elepé de los Doors. Yo no hice absolutamente nada excepto mirar, eso nunca lo evito. Joder, estaba a mi lado tan cerca que podía oler su piel. Colocó medio flequillo tras la oreja de esa puta manera que me golpea en la boca del estómago ‘¿Quién se ha llevado el aire?’, pensé. Con ese giro de muñeca la tienda se volvió color turquesa, mientras ella ladeaba la cabeza y su mirar, clavándolo entre mis manos.

-¿Te gustan? -pregunté moviendo el vinilo agujereado y ya malherido por sus ojos.

-Me encantan, coincidimos en gusto ¿A ver?

Puso la mano en mi hombro y el turquesa alrededor, volteó hacia verdes que con la luz del sol clavada por las ventanas, parecían amarillos. Le di la vuelta al Long-play y acercando su cabeza a la carpeta se puso a leerme las canciones. Se colgaba de mi hombro y yo me colgaba de la punta de su pelo.

-Me flipan ‘The end’ y la de ‘Unknow soldier’ -me comentó. Subió la mirada hasta mis ojos y volviendo a colocarse los cabellos tras la oreja, me añadió:

-El ‘Light my fire’, aunque está muy oída me pone mucho. Es Morrison, la voz, lo que dice.

-A mí me pone imaginarme que soy un ‘Backdoor man’-sonreí.

-Ya te he visto cómo me mirabas el culo.

-Eso es culpa tuya y lo sabes ¿Para qué lo mueves?

Comenzamos a charlar y le sacaba las sonrisas por debajo de la falda, estaba enfadada; vino desde Granada con sus padres a comerse nuestras playas, todo el puente del Pilar. No le gustó la idea. Estaba enfadada. Pero estaba aquí. Cuatro días. Sus padres fueron a comer con dos amigos y la dejaron a ella para pasar sola de compras el día por Valencia. Pasaba de ir a comer. Estaba enfadada. El apartamento de los viejos estaba a 6 km. del centro de la urbe. En el coche, tras un rato, nos buscamos las cosquillas con la lengua, hasta pasar una tarde entera bajo el cielo de un quinto con ascensor. Se veía el mar. Se veía el techo. Hemos tenido más novios pero aún sigo con ella. Nos amamos en el apartamento vacío de una playa desolada o en un piso de estudiantes en Madrid. Nos vemos tres veces al año. O cuatro, pero aún sigo con ella. Hay noches de cachondeo en que me habla con las manos por Skype. No me gusta aparcar cerca de un altar. Yo la amo. Van cinco años. Yo ya no tengo ni coche y ella tiene 24 primaveras, pero aún sigo con ella. Yo la amo cada vez.

 

 

 

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novia compartida. #prose

3 comentarios en “novia compartida. #prose

    1. Coño, se agradece[n]. A veces me gustaría que la gente dijera si le parece basura o le mola lo que escribo, se opina muy poco. Viniendo de ti, la nominación es un lujo; yo también la gozo con tu blog y es un ‘honor’. Reciprocidad y agradecimientos. Saludos.

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