ojo, sensible y finito #bio

 

No sé si sabes muy bien cómo funciona mi cabeza. Te lo cuento. Es por la glándula pineal. El tercer o cuarto ojo lo llaman, según creencias. Yo ahí no me meto. Es un ojo que mira las cosas de afuera y de adentro, el responsable de que yo vea humo y clavículas de colores. Con ese ojo interior lo ves todo desde dentro de la nuca. Lo vi en un docu.

De sobra sabéis que la vida normal me la pela y que las cosas que no paso por el filtro del ojete cerebral, son una basura prescindible. Soy así de gilipollas. Dicho ésto, he cuidado muy bien al pinealeye haciéndolo que viera tempestades de colores por cualquier medio barbitúrico, y ejercitándome en el arte de poder ver el amor mientras follamos. Suena a coña. Es cuestión de ejercitar. Las únicas maneras de que mi mente me lleve a ver y a tocar esas cosas, han sido por orden alfabético las siguientes; a saber: el amor[sexo-mujeres-muñecas-culos-ingles-lenguas-huesos-nuca-lavarte la cabeza], y las drogas duras como la madre que las parió. Así aprendí a mirar las cosas por dentro. Como un chamán de pandereta. O así se me apareció por casualidad, porque yonkis que no ven NADA y tíos follando hay a patadas, y no creo que todos hayan visto mis chorradas.

La vida en general es tan mierder -para un tarado-, que en vez de pegarme un tiro me incliné por meterme inhibidores como un auténtico marginado. Ver colores. Nunca en chándal, eso sí. También he excitado ese clítoris cerebral de los avernos con mescalinas, dexidrinas, tripis, coca, speed, morfina, basuco, metanfeta, speed-balls o cristal. Y mdma. Éxtasis, éxtasis también. Bueno y porros, pero eso es blando. Y alcochol ¿¡Puedo continuar!?

Con todas esas mierdas estuve viendo luces de colores durante casi diez años. Como un campeón. Pero de todas solo una fue mi auténtica heroína. Con ella vi las cuerdas vibrando entre fluorescencias por primera vez. Un puto suicida de 15 años mirando al vacío. Luego fue el sexo deshinibido a los 16. Luego las dos cosas y algún aliño. Y ahora ya follo sobrio o con un peta de marihuana. Si quitas eso, solo en un museo o rozando con los dedos una piel de parafina se pone en marcha el botón. O leyendo, cómo no; hacia adentro o hacia afuera, con los ojos o los dedos, las letras tienen poder. La vida son dos días -si vives, si estás muerto dura más-. Dos días o tres como mucho. Eso lo aprendí hace tiempo, y ya han pasado más de dos días desde ese día; así que según mis cuentas estoy de prestado. No tengo pasado mañana. Como mucho te firmo el desayuno de mañana. Siempre juego la final.

Os quiero, sois como un jodido loquero. Pero mejor; y algunas encima estáis buenas.

 

Anuncios
ojo, sensible y finito #bio

2 comentarios en “ojo, sensible y finito #bio

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s