_tú        

 

La musa se me hizo ninfa;

te enfundas colas de pez para cantarme poemas sobre el pecho

y me enseñas purpurina en tus ojeras.

 
Llora tu pelo encendido

por no querer que mis dedos

te amasen el cerebelo

ni que te excite la vida

como a orquídea clitoriana.

 
Por qué te has hecho de piel;

por qué bajo las escamas

me enseñas tus dos tobillos al volar;

por qué danzas con tus alas

pisando mi mármol frio.

 
Sólo pretendo orbitar en tus muñecas,

jugar aquel juego limpio

de meternos todo el miedo con los dedos.

 
Dime,

¿qué fue de todo aquel libro

que leíste de un tal Burroughts?

 
Susúrrame qué te ha dado este poema,

intercambia con tu aliento y tu saliva,

la sensación que en el alma se hace trizas

cuando estiras ese hilo sonrosado

que huele a chicles de fresa.

 
Mastúrbame con tu voz,

cuéntame de los peligros de tu espalda

y deja al humilde escriba,

que intente abrir tus vocales en cada parte de ti;

que sueñe todas las noches

con masturbar tu entrepierna entre poemas.

 

 

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_tú        

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