invocable

 

 

Yo te morderé las uñas cuando estés nerviosa,
estaré en cada lugar que tú estés sola,
te echaré de menos y unos cuantos puñados de tierra,
y taparé la tumba que te preparé
cuando los insectos bailaron mi muerte.

Era primavera, o quizá no fuera,
pero olía a sexo y a galán de noche
cuando se masturba vestido de flores.

Fui distante del resto del mundo y no me hizo especial;
ser amante de tu reducción,
me hizo aún más pequeño, a los ojos de dios, en el punto final que saltó de un balcón.

Ahora llévame tú y utiliza mis cosas para hacerme sentir en el fondo de todo;
puede que al menos aprenda a rezarte llorando, al final,
hecho carne en más gente vulgar
que sueñe amarte la piel bajo el árbol de la vida.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

invocable

misiva

 

 

Querida Eva;

Te escribo, porque no es justo que todo se quede así:
diluido entre el desprecio que se me ha colado dentro de donde jamás he sido nada tuyo. Hoy he llorado tu último poema, a ti te lloraré más aunque nunca vas a verlo.
Me has dejado así de arrinconado.

Ya nada tuyo soporto pensando que hay un desprecio pintándome de molesto, lo antiestético, lo andrógino, lo oscuro del interior cuando te asomaste al pozo.
No soy nada soportable.
Muy molesta y egoísta como ha sido y será siempre el girasol.
Eso sí. Creo que he sentido amor y puedo incidir en ello.
Claro que yo también tengo aunque nunca quise nada entre tu sexo.
Es justo que me sacuda. Ansié colaborar con quien nunca quiso nada.
Es justo, que dure la vida, los quince minutos que tardo en masturbarme.
Nada me queda de ti salvo restos en el fondo de un cajón.
Es justo verte pasar como un poste de la luz desde el tren y sus ventanas.
Quisiera bajarme ya. Todo lo que sé de ti lo guardo en mi habitación. Sigo solo.
Dibujo un cuerpo en la cama con la ropa que ya diste por perdida y se desnuda el recuerdo goteándome por dentro; primero ropa interior, luego falda y camiseta que adorno con tus collares de coral…
Amar es tan incorrupto que apuñalo mi colchón bajo tus telas y lloro mientras masturbo mi razón.
El amor es personal                     y transferirlo no quiero.

 

 

misiva

la cajera

 

 

La cajera del súper se maquilla igual que la de antes,

los jueves hay mercadillo, los niños del quinto bajan

con estruendo la escalera,

calculando el riesgo y sin pensar en nada;

miles de cerrojos en miles de casas que nunca se cierran,

la tierra se duerme bajo el asfalto,

la vida camina sobre el pavimento, y se esconde todo el resto.

Todo parece normal.

El tren que sale a su hora con la gente que no sabe a dónde va,

las leyes del universo funcionando un día más, un rato al menos,

el aire me da en la cara y habiendo muerto hace días,

no veo el color del cielo pero intuyo que es azul, como el de ayer.

 

 

la cajera

yerro

 

El poder hecho impotencia de un deseo,

el querer como un fantasma

que manosea el volante             de la máquina oxidada;

el modus vivendi, carpe diem in veritas

que no lleva nunca bragas bajo falda,

faldas que vuelan cabezas         vuelan todas mis cabezas;

faldas de sábana blanca, que se tensa,

como el pasado que tiene

un objeto secuestrado bajo cama             y los insectos.

 

Dime con quién voy a hablar, si con quien pensé que estaba,

era una blanca pared donde estampaba mis golpes, sin pensar,

y pensando que escuchaba.

 

Amar es también confuso,
con dudas,
con miedos,
soledad y miedo el que dejan

los errores                      que no evito                               contemplar.

 

 

 

 

 

yerro

pasar

 

 

Huelo una silla vacía, un adiós

hecho marca en la pared y una mosca

en el cristal de la alacena,

culpo a los polos opuestos

que me obligaron a serte en el hueco que generan entre ambos, y a la vida,

que sólo va a saber dulce

si la devuelves después de verme muerto.

Abandona ya la cinta de los cien atardeceres

diligentemente bien rebobinada

y déjala que respire en un estante

mereciendo mejor vida y a su suerte.

 

 

 

 

 

 

 

 

pasar

tan solo caer

 

Tócame el alma con tus manos sucias,

haz objetos que te puedan penetrar,

y vamos siendo uno sólo, al borde del precipicio,

escuchando los pecados cantados por la coral.

 

Míralos a ellos, mientras con mis trozos                  

consigues llorar al llegar al orgasmo de no importar nada,

y entonces, dejemos caer nuestros cuerpos al vacío,

y riamos al son de mil voces que canten conmigo,

cuán de indeseables somos.

 

 

 

 

 

 

 

tan solo caer

Fiera

lachicadelospieseternamentefrios

Te han roto mil veces con sus ejércitos de moral invisible,

te han rodeado otras quinientas con pistolas que,

en vez de balas,

estaban cargadas con sus cánones para el amor

y así te han acostumbrado a vivir

con la música en los tímpanos,

la vergüenza tras las bragas

y el amor propio en los bolsillos.

Pero creéme si te digo que tengo un plan:

pienso besarte hasta que te acostumbres solamente

a sentir el mundo entre tus dientes

y mi corazón

entre tus piernas.

Ver la entrada original

Fiera