a. u. a.

 

En el parque humillando poetas, ropas baratas
y telas
y hombres-mujer,
y animales
que con la publicidad
son azote de gusanos

que no queremos la luz.

Sólo intentamos comerla
sintetizada por alguien
en las hojas de ese cuerpo

que sí merezca mil penas.

 

 

 

a. u. a.

adiós gracias [a las 3]

 

 

Siento placer en el sexo

cuando está apagado y muerto el cigarrillo de después.

 

Vivir besando hojas verdes de enormes libros dorados,

lamer parte de esa luz que ellas se comen

sacando brillo-saliva /

del morado que se crea /

bajo el ojo del ciclón/

 

El deseo de ascender hacia el abismo

es el trepar,

caer a troncos y muslos de mármol reptando en fila,

dibujando una espiral en el ascenso -por pura supervivencia-.

 

Todas las formas de amar son el dorso de la mano,

sucio y pálido silencio que me habita,

que te espera en los pasillos de un museo

careciendo de sentido

cuando ya está todo roto y confundido.

 

Entre el sexo musculado

no queda más que el color del asco que evoluciona

empujándome al pasado.

 

Adiós gracias.

 

 

 

 

 

adiós gracias [a las 3]

y el amor

 

 

Te he amado en las formas de ser,

en el arte y la plasticidad que desprendes,

he amado el espacio entre letras, tus pálidos muslos,

la silla vacía que espera al cadáver que fui,

y he lamido tu mirar bajo las cejas

y te he llorado en la espalda

como a la sombra que no vio el girasol;

ya no puedo hacer más por salvarme,

ya no puedo obligarte a que saques

la angustia, color de asma,

que me disfraza de insecto para morir en tu cáliz

envuelto de soledad.

 

 

 

y el amor

espacio vacío

 

 

Al principio fue el llanto de un mes
con todos sus mediodías, completarlos era ella,
y ella,
treinta pedazos de vida
diseminados en flores que respiran más allá de la frontera;

la vida con esos huecos
apenas si se tolera,
son hormigueros sin grano
ni trozos de sus hojas muertas,
sombra baldía de chopos a las puertas
de un camino iluminado,
como reclamos que gritan
cambiar lágrimas y trizas
por caricias de unas manos que sepan haber florecido.

 

 

espacio vacío

Burroughs amarrados

 

 

Hay amapolas que tienen

espinas muy afiladas de metal,

no cuando están rojo sangre,

no cuando sus vidas brillan

mojando los verdes prados con su rojo pasional;

les crecen antes de abrirse,

cuando los hombres curiosos les rasgan las vestiduras

robándoles su alimento.

 

Ten cuidado no te pinches,

que tienen forma de bola

y es lo que querrán comerte si huelen debilidad.

 

Amor, salvación, y medicinas.

 

 

 

Burroughs amarrados