Tiempos de cólera oscura.

 

Las mujeres como tú son siempre tú,

y yo te miro, consciente de que observando tus ramas

el bosque se difumina;

cada árbol, cada hierba, cada hoja, que respira,

va laminando mi carne con su filo, despojando de esqueleto

al ser insecto, al tiempo que

la grisura que devuelves, empuja mi no presencia

hasta una tumba.

Me cantarás cada noche,

y lágrimas afiladas clavarán mi seca piel de pergamino

tensada sobre los corchos que

han salido de arrancarle la corteza a otros amantes.

Y tú escribirás AMOR con púrpura y con un palo.

 

Tiempos de cólera oscura.

 

Árbol que exhala su muerte sujeto por las raíces donde respiran la mías;

sólo trepa humanidad por ese tronco: formaciones de negras obreras

custodiadas por cabezas de vigía,

hormigueos en el alma que me explotan en los ojos

entre orgasmos violentos;

nada llega hasta tus manos si tiene huesos o pies,

y jamás serán los míos; nada deja que

me acerque más allá de la distancia

que me permita leer

muerto sobre la hojarasca.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tiempos de cólera oscura.

plegarias

 

 

Una habitación bañada

con un luminoso fucsia, de neón,

huele a hierba

cuando sueltas tu melena.

*

Si mi tendencia es a cero,

es porque en dígitos largos

que mueven casas y coches,

no encuentro nunca a las ninfas

que desprenden tus colores;

no llego a tocar el cielo

si no puedo ser redondo

para enredar mis plegarias en tu pelo.

*

Poco importa que no mires a tu espalda,

ya me tienes anudado a la cintura,

y voy a estar vigilando tus tobillos

por si una tarde cayeras,

meterme entre tus dos muslos

y romperte la salud y los esquemas;

los enfermos nunca eluden su condena

y la fiebre que se trenza entre mis piernas

sólo la cura tu olor a primavera.

*

Es igual dónde repose tu cabeza,

en cuanto besa tu pelo entre los dedos

me da igual que seas tú

vestida de otra cualquiera.

Quiero desear tu cuerpo como si en realidad tú

quisieras mis poemas,

descansar mis erecciones en tu vientre y

condenarme a morir, en ese sueño,

en el que rozo

tu mejilla

con las yemas.

*

¿Que llevo las de perder?

¿Por qué no abrimos la verja?

 

plegarias

valor, se le supone

 

 

Amor atado a una silla con dos nudos de garganta,

se filtra entre las costillas

para morir en tu alfombra,

dejando manchas de un ser que te desea.

Confieso que amo esa voz;

que me hago orgasmo en la mano,

y que el menguante sentido de la vida,

carece entonces de él.

 

La muerte entre los dos muslos mientras la tristeza sea,

licor de las flores raras, que se secan,

sentimientos escupidos en tus letras…

 

Luego bebo una cerveza, y te leo, si estás quieta,

llorando por ese orgasmo que te guardas en la lengua,

mientras follo pensamientos con el color de tus bragas,

que tan a poco me saben, siendo más, de lo que llega.

 

 

 

 

 

 

 

valor, se le supone

pura

 

 

La fresa se deshilacha y yo te espero,
todo parece normal si lo miro desde lejos.
Tu cuerpo es punto de fuga;
estoy seguro de amarte
porque siento ese vacío;
porque el tiempo no es la carne,
y el espacio entre dos puntos, es los puntos.

Realismo maleable que me lleva a ser niñez en la maceta,
mi sexo no tiene sexo cuando sana las heridas,
cuando te recojo el pelo,
cuando hidrato mis pellejos con el aire de tu voz…,
yo seguiré levantado, por si un día
se te ocurriera abrazarme.

Ojalá no tuvieras un cuerpo,
ni un tiempo,
ni un sexo…,
ojalá poder amarte desde un tiesto.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

pura

pienso

 

 

Cada vez que me atreva a insultar a un poema,

que sea por desear lo que no puedo;

por ser la mañana después,

y correrme como el rimmel de sus ojos.

 

Pienso que la belleza, siempre, es por defecto,

que hay amor a pies juntillas

entre el coche y el andén;

hazme un hueco en lo pequeño, cuanto más negro mejor,

y que pueda verte cerca con la lengua.

 

Pienso en tu sabor a elástico en las ingles,

en amarte, en la lengua dialecto de las madres,

en lamerte la palabra que llevas escrita en braille

y esperar bajo la cama,

a que me acerques las cosas de las cosas.

Arrima un pájaro muerto

que es la ofrenda de tus gatos;

dame cabezas de yo, goteando en la bandeja,

y después,

cuando resuene la puerta

y quede tu olor a nada;

podrás llevarte otras tantas,

como hacen las personas que me importan.

 

 

 

 

 

 

pienso

tu_yo

 

 

Pasando por los lunares que te orbitan el ombligo,

dibujaría dos rostros de perfil,

un reflejo que se ama, sobre la maternidad,

y sobre el inmundo vientre que escupió a la raza humana.

 

Me siento fundir a negro

y regreso a aquella paz, que subcutánea,

líquida como la vida,

envolvía un cuerpecito de pescado;

me obliga a tocar tu piel,

con la punta de mi dedo corazón,

infiltrando, con tres deseos tardíos,

toda mi capacidad

de volver a amar al mundo.

 

Si me dejas que me apague de un soplido,

sobre tu lienzo de amante,

prestaremos atención a los opuestos,

y meteré cuerpo y mente

en tus adentros.

 

 

 

 

tu_yo