la copa y la despedida

 

 

Te estás convirtiendo

en la copa de un árbol.

Una bella, la distante, una extraña ya lejana,

ignorante de la hormiga

que admira todas tus ramas,

aun cuando trepa tus muslos,

sabiendo que no hay mañana.

 

Continuará, probablemente,

porque el cerebro no le va a servir de nada,

porque no intuye posible retirada

y porque ningún insecto

se va a cansar de tu alma.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

la copa y la despedida

otro adiós

 

 

Me duele verte en la boca de otros poetas,
sé que no eres absolutamente nada,
pero me comes el tiempo y los días soñando
con oírte respirar.
Es como amar al mirar a una sirena,
no puedes follar con ella y eso genera deseos,
no pinto de frustración
lo que es simplemente cuántica de amor.
Amar es con lo profundo de quien se sabe en un pozo,
un recuerdo, que del útero industrial
daba a luz almas gemelas.
No sé, siquiera, si es bueno.

Amor. En amor.
Ficción. Obsesión.
Deseo. Posesión.
Conquista. El sexo como herramienta de trabajo
para obtener placer y reputación. Mala, si el género es maternal,
y eso a mí qué más me da.
Yo amo el sexo del delante, y el de después del durante,
lo mecánico jamás me ha preocupado si no es física de cuerdas
y de planos inclinados.
Soy así de gilipollas. Me interesas en persona,
en esencia, en lo que ves y lo que lees,
la belleza no se palpa casi nunca,
soy un mero observador
al que tus fueros internos
no hacen más que desplazar.

Y poco más.

Que ya me voy.

Ya no tienes que ignorarme.

 

 

 

 

 

 

 

 

otro adiós

niña mía

 

 

Ni contigo ni sintiendo.

Tu luz me ata al vacío, atándome sus seis cuerdas en el plexo,

tú ya no pones acordes sobre ellas, y mi canto

es un grito de agonía que pone todo perdido.

 

Siento cómo tiembla el suelo de este puto bar vacío.

 

Quedó el desperdicio humano,

y cuanto más me confieso, más me follará el pecado;

es amor sin gravedad que flotando a media altura

sabe hacerme felaciones sin que se manchen mis botas.

 

Tengo orgasmos y eyaculo sin tenerte, aunque te llevo conmigo.

 

Nadie ha visto el brillo puro de agua triste e infinita

en los ojos de una niña que ha consumido heroína.

Nadie sabe que es morirse de un disparo,

no hay un libro que lo explique…

Me mató porque era mía, y porque yo la maté

compartiéndole mi vida.

 

 

 

 

niña mía

_adiosa.

 

Ex, más suave. Es más suave despedirse de un adiós de antes de ayer, cuando ya está todo dicho y no queda más que el ansia de una buena despedida porque tenemos bien claro que se fue, que se va y se va a haber ido, en cuanto nos demos la vuelta para seguir otros pasos. Es intenso porque sabes que se va.

Ya nos hemos dicho todo,

noviazgos tan distanciados en espacios

que la mera intermitencia les otorga cinco años de extensión.

Distancias entre este y sur, distancias entre éste y tú, distancias en nuestros tiempos;

padres con edad de hijas e hijas con poder de padres superioras.

La mezcla nos trae resacas de un tiempo marcado a golpes,

a citas de viernes noche que se tumban hasta el lunes cuando araña la mañana.

Muchas veces hemos hecho que parezca siempre nuevo, es desde tus diecisiete,

y con tus ojos de hielo, suspendida sobre el tiempo en dos patitos, me dices que ya está bien,

que el trayecto ha sido intenso y tartamudo,

pero que valió la pena por no ir a ningún lado.

 

 

 

 

_adiosa.