tonto, simón

 

 

No me gustan las cosas acomodadas. Ni la gente. Aunque bien está decir, que tampoco en la vulgaridad nadie asegura ser salvo.
El riesgo, siempre, es comprar
lo que tratan de venderme, huyo en continuo vaivén tratando de rebotar por las paredes, porque aunque el amor,
sólo existe en el espacio entre dos líneas paralelas, es bueno lamer los polos y ser ambas sensaciones, y una sola. Experimentar es juego.

No tengo los atributos para poder ser un líder, puedes liderar sin serlo apagando las bombillas de pensar. Jamás he sentido a nadie
superior,
lo que no agranda el tamaño de quien mira, sino de quien sabe estar
muy quieto en cada lugar, y diluirse; no admiro a los grandes héroes porque son siempre más grandes que sus cosas, y no trato de aprender de los demás,
cuando lo que han intentado siempre
es enseñarme los brillos que ocultan lo que sabemos que es verdad. No quiero protagonismo. No quiero ser más que nada.
No estoy solo, sé que somos un ejército escondido, porque nadie quiere ser el General. Sólo busco ese último tango en París, y encontrar al amor verdadero.

 

 

 

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tonto, simón

por qué yo

 

¿Cada cuánto tiempo, un pez,

abre la boca
sintiendo
que ya no hay agua?

Cuánto peso, en realidad,
podríamos conservar,
como la gente feliz,
mientras  jugamos callados
a los pies del Fujiyama.

Morir viendo a las hormigas tan de cerca
que forman parte del cuerpo cuando colgamos de ramas,

y el asfalto es tan gris
que no quiero pisar sus escamas,
que me aleja de sirenas que no suenan
y a poco sabe el perfil;

verte con esas tijeras,
situó mi triste vida
pendiente de las fronteras.

Nada importo cuando no tengo importancia,
me sacaste del tablero
el día en que pude ver
tu sexo sobre el damero.

Qué más todo,
qué más da,

si confundo con mis canas
y tus manos no conservan

ni mi tiempo

ni tus ganas.

 

 

 

 

 

 

por qué yo

el tiempo, es de la muerte

 

 

Son los que apenas dudan de las cosas, ellos son los que bajan

a beber al río

en el que las bestias buscan la sombra de algunos dioses

que engrasen la maquinaria para que el tiempo no cese.

Y hay una pelota nueva hecha de trapos,

y de vidas y de dudas que malviven

dentro de los aparatos;

son los juguetes rotos con los que matan el tiempo entre engranajes.

Y los niños dan patadas al balón de nuestros trapos,

no les importa vivir

sobre las líneas de cal, aun sabiendo,

que es el tiempo de los nuestros el que pisan,

y aún sin saber que su vida

son sus juegos inocentes ya hechos viejos.

 

 

el tiempo, es de la muerte

uno solo

 

 

Me da igual que no lo sientas,

yo siento delicadeza al escribirte,

al amar cada palabra que contenga un gesto tuyo,

al tumbar sobre el papel

lo que escondes bajo el polvo

del vello de cualquier parte de tu cuerpo

que no cabe en una flor.

 

Nada ni nadie es tu cuerpo;

una vez te vi las ingles

y cayeron en mis hombros los tiempos en que no estabas.

 

Y supe que quiero morir en esa parte de ti,

en paisajes congelados en postales

colgándome con tus bragas en un hilo

y soñando amamantarme de tu ser

con dos libros deshojados por el suelo.

 

 

 

 

uno solo

II revolución. parte dos

 

¿Alguna nueva poesía? ¿La nueva poesía?
Segunda revolución.
Preceptos.

 

Sienta a los sentidos,

abrázalos blando para que quede constancia,

mécelos en la hamaca de un mundo tranquilo y que un pájaro herido

despeine tu flaco flequillo, que se vean tus ojos azules cantando palabras pulidas

con los ecos y sus huecos derramados en la acera,

que todo sea un orgasmo de consumo,

y que su semen baldío caído de labios pintados de quinceañeras,

deje la clara constancia de que todo sigue igual.

 

Nada me da más arcadas que el olor a novedad de los peluches que posan

en decorados de abrazos y fotos filtradas, se lavan las manos después

de mear y mear y mojar y mojar

a las ninfas que procesan devoción a sus renglones, que se rozan codo a codo

mientras suben por mecánicos peldaños a gastarse más monedas de papá

en coloridos poemas que les metan largos miembros por el vientre

con formas de mariposa.

Retuits de cajas vacías que sólo brillan a oscuras como un pubis infantil palpitando

con olor a ser tendencia, a felicidad low cost, y a romances inventados

que les vierten por encima los que viven escupiendo desde arriba.

 

Voy a quedarme mirando, así es la revolución,

observar y tomar notas con signos de exclamación, y así te digo

¡qué bella feminidad que ruge en la superficie!

¡Cuanto almizcle en ese roce de jerseys!

 

 

 

II revolución. parte dos

II revolución. Parte uno

 

 

“Otro amante choca contra el universo”.

Segunda Revolución.

Asesino a los mirones para sentarme en sus sillas, me convierto en agujero.
Comulgo con pan de ayer tragando el hálito hiriente de la desesperación,
y me sangran –como a ellos- los refulgentes embustes de la máquina del tiempo
amantando el clasismo,
me revelo a las sonrisas que te rasgan los bolsillos
para que puedas comprar los madrugones y transitar por el cauce
de una vida a bisturí bajo un sombrero de copa;
un sempiterno esconder de bragas sucias
con el tono y el color de los insectos que nos esconden la muerte.

Muerto tú.

Muerta ella.

Muerto él.

Y muertos con los amantes, los poemas de azotea
que hacen mueca en los cristales levantando las enaguas de las niñas.
Grotescos campos de penes con llantas de aleación
son el pasto del gusano de franela que proclama libertades sin costuras,
libertades de verdad, de las que dice la radio,
y donde están esperando a tus billetes
para que las consumamos todos en familia.

Segunda Revolución.

Ya no sentamos las bases, sentimos en base a doctos
que nos narran el poema meando sus tonos ocres para consumo inmediato
y dejando que se duerman por olvido con fecha y caducidad en hojas descoloridas.
Hojas de caducifolia.
Si la segunda es derrota, como lo fue la primera,
prefiero que me acompañes a los bares
y perdamos también ésta por pasarles cuanto antes el testigo a los que vengan,

y que a la de tres,

se mueran.

 

 

 

 

 

 

II revolución. Parte uno