tonto, simón

 

 

No me gustan las cosas acomodadas. Ni la gente. Aunque bien está decir, que tampoco en la vulgaridad nadie asegura ser salvo.
El riesgo, siempre, es comprar
lo que tratan de venderme, huyo en continuo vaivén tratando de rebotar por las paredes, porque aunque el amor,
sólo existe en el espacio entre dos líneas paralelas, es bueno lamer los polos y ser ambas sensaciones, y una sola. Experimentar es juego.

No tengo los atributos para poder ser un líder, puedes liderar sin serlo apagando las bombillas de pensar. Jamás he sentido a nadie
superior,
lo que no agranda el tamaño de quien mira, sino de quien sabe estar
muy quieto en cada lugar, y diluirse; no admiro a los grandes héroes porque son siempre más grandes que sus cosas, y no trato de aprender de los demás,
cuando lo que han intentado siempre
es enseñarme los brillos que ocultan lo que sabemos que es verdad. No quiero protagonismo. No quiero ser más que nada.
No estoy solo, sé que somos un ejército escondido, porque nadie quiere ser el General. Sólo busco ese último tango en París, y encontrar al amor verdadero.

 

 

 

tonto, simón

siria

 

 

El amor vuela en el aire con la triste aleación*

de atravesar a cualquiera,

se parece a la metralla de vivir en tierra santa:

“Amor adiós que saluda”;

sentimientos dando espalda a los más íntegros zagales;

a niños, con agujeros en el alma

que sangran viscosamente como el magma de la tierra.

 

La vida sepulta a cientos

bajo las piedras que observan -hacia arriba-,

preciosas puestas de sol;

mil arcadas, se apuntalan en el oro de una arena,

vomitando bajo el suelo

acueductos de Segovia en cualquier playa.

 

*de aleatorio, aleatoriedad.

 

“…no nos importas tres mierdas porque somos veganos.
No deseamos la muerte a seres vivos que jamás vamos a ver
y nos llenamos de dogmas feministas los bolsillos
mientras dejamos fregar a nuestras madres
los platos, que hacemos santos, con cerámica social”.
-¿Cuántas arcadas tiene un acueducto?-

_alfeeler 

 

 

 

 

 

siria

legañas y caballos

 

 

Cuando la fauna sin fe de la montaña

se mete en sus agujeros,

otra sale con legañas en el alma

tras la humedad de los troncos

donde gastó una jornada ocultándose de Dios.

Baja en busca de neones que cuelgan desde las tejas.

La prostituta, es feliz.

Rellena su vientre muerto con narcosis,

rompe posibilidades apretando con las manos,

y paga vidas soñadas con la venta una sola;

papel moneda envolviendo piedras viejas,

rostros que darán a luz sus decepciones

bajo la impúdica falda de las noches.

 

Moribunda de alegría a todas luces

retorciendo los colores de una aguja edulcorada

y autodestruyendo al otro,

rogando por que se muera sin dolores,

para ver si la invidencia trae mejoras.

 

 

 

legañas y caballos

Fideos de metal [#poerotic #poetry]

 

 

Φ

Escribir…

Lo que deseo es comerle los se[x]os en su piel de pergamino, mordisquear su muñeca mientras me clavo en el fondo de su vida, lamerle las palmas y follarme yo a mí mismo con sus dedos, tal es el ansia que generan esas cimas descarnadas, que me la follaría mientras vamos de camino, taponaría las salidas a su orgasmo, para comérmelo ahogado de su boca.

Íbamos a hacernos perrerías, tú las tuyas, yo las tuyas y las mías; y otra vez me harás las tuyas y si sigues enredando, voy a inmolarme las carnes atrapado en tu interior, mientras mirando tus ojos no he dejado de sobar con el pulgar, la humedad de tus encías.

Taladros buscando vida.

¿Sabes el puente que apuntalas con tus huesos de cadera, tensando el elástico de algodón de tus braguitas? Esa la foto que quiero llevar en mi cartera.

Φ

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