esto

 

Esto es amor porque, oh!
es que esto es amor, y por qué voy a escupirte.

Yo quiero salir ganando
a puertas abiertas,
amado por dentro,
besado al vacío,

pero sólo tengo nada que añadir
en el día de la ofrenda.

Como cualquier animal
sé quererte como esperas,
esperar como me quieres
y soñar con la luz interior
de quien no tiene sexo,

quiero gustarte egoísta
y que impregnes de amor
mis maltrechos bracitos
para abrazar la verdad,

quiero quererte para ofrenderte,
y allí está el mundo
juzgando a quien cuelga de un palo, ya inerte.

Ojos varados en la yugular.

Bajo al parque a coger flores
que nunca puedo arrancar
porque nada   merece   la vida    de un ser,

ya no lo entiendo,

tú ya no eres nada,
y yo ya me fui ayer;

qué difícil besar en la frente
a quien sólo tiene parte de detrás.

Esto es amor porque oh,
es que esto es amor, y por qué vas a quererme
como lo podría hacer
cualquiera de los demás.

 

 

 

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esto

tan solo caer

 

Tócame el alma con tus manos sucias,

haz objetos que te puedan penetrar,

y vamos siendo uno sólo,

al borde del precipicio,

escuchando los pecados cantados por la coral.

 

Míralos a ellos, mientras con mis trozos                  

consigues llorar al llegar al orgasmo de no importar nada,

y entonces, dejemos caer nuestros cuerpos al vacío,

y riamos al son de mil voces que canten conmigo,

cuán de indeseables somos.

 

 

 

 

 

 

 

tan solo caer

Tiempos de cólera oscura.

 

Las mujeres como tú son siempre tú,

y yo te miro, consciente de que observando tus ramas

el bosque se difumina;

cada árbol, cada hierba, cada hoja, que respira,

va laminando mi carne con su filo, despojando de esqueleto

al ser insecto, al tiempo que

la grisura que devuelves, empuja mi no presencia

hasta una tumba.

Me cantarás cada noche,

y lágrimas afiladas clavarán mi seca piel de pergamino

tensada sobre los corchos que

han salido de arrancarle la corteza a otros amantes.

Y tú escribirás AMOR con púrpura y con un palo.

 

Tiempos de cólera oscura.

 

Árbol que exhala su muerte sujeto por las raíces donde respiran la mías;

sólo trepa humanidad por ese tronco: formaciones de negras obreras

custodiadas por cabezas de vigía,

hormigueos en el alma que me explotan en los ojos

entre orgasmos violentos;

nada llega hasta tus manos si tiene huesos o pies,

y jamás serán los míos; nada deja que

me acerque más allá de la distancia

que me permita leer

muerto sobre la hojarasca.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tiempos de cólera oscura.

plegarias

 

 

Una habitación bañada

con un luminoso fucsia, de neón,

huele a hierba

cuando sueltas tu melena.

*

Si mi tendencia es a cero,

es porque en dígitos largos

que mueven casas y coches,

no encuentro nunca a las ninfas

que desprenden tus colores;

no llego a tocar el cielo

si no puedo ser redondo

para enredar mis plegarias en tu pelo.

*

Poco importa que no mires a tu espalda,

ya me tienes anudado a la cintura,

y voy a estar vigilando tus tobillos

por si una tarde cayeras,

meterme entre tus dos muslos

y romperte la salud y los esquemas;

los enfermos nunca eluden su condena

y la fiebre que se trenza entre mis piernas

sólo la cura tu olor a primavera.

*

Es igual dónde repose tu cabeza,

en cuanto besa tu pelo entre los dedos

me da igual que seas tú

vestida de otra cualquiera.

Quiero desear tu cuerpo como si en realidad tú

quisieras mis poemas,

descansar mis erecciones en tu vientre y

condenarme a morir, en ese sueño,

en el que rozo

tu mejilla

con las yemas.

*

¿Que llevo las de perder?

¿Por qué no abrimos la verja?

 

plegarias

la verdad

 

 

Bonito, mientras dudaba, en la vaciedad y la nada…,

ahora no sé lo que busco -cuando busco-,

ni me acuerdo de leer en las miradas;

ahora ya tienen sentido los días de internamiento.

 

Enajenación, difusa en tiempo,

la fe, viviendo entre erratas,

renglón torcido de Dios, en la página de inicio.

 

El señor del traje gris me ha convencido,

la convicción, es no serte,

con la convicción de serme, una vez ido.

 

 

la verdad

tu_yo

 

 

Pasando por los lunares que te orbitan el ombligo,

dibujaría dos rostros de perfil,

un reflejo que se ama, sobre la maternidad,

y sobre el inmundo vientre que escupió a la raza humana.

 

Me siento fundir a negro

y regreso a aquella paz, que subcutánea,

líquida como la vida,

envolvía un cuerpecito de pescado;

me obliga a tocar tu piel,

con la punta de mi dedo corazón,

infiltrando, con tres deseos tardíos,

toda mi capacidad

de volver a amar al mundo.

 

Si me dejas que me apague de un soplido,

sobre tu lienzo de amante,

prestaremos atención a los opuestos,

y meteré cuerpo y mente

en tus adentros.

 

 

 

 

tu_yo

línea de vida

Es muy posible que tuviera que comenzar este poema, diciendo que ‘lo siento’.
Lo siento.

Tan sólo me queda tener
bolígrafos siempre encima, y siempre,
siempre por siempre jamás,
esconderme en un rincón,
sacar a la niña interior,
y mirarme desde lejos
a los ojos, y entre hormigas.

Cada uno es poesía como puede.

Primero leo y conecto -poesía-
con ese azul, que Degas,
usó para tus tristezas
tras la tela corroída.
Arte, que me sienta bases que nunca aplacan la ira.

Luego viene, por la espalda, casi todo lo demás…,
y la sexualidad complicada.
La primera vez, en vida,
que me enamoro de algo de verdad,
es físico-nuclear y no podemos atarlo.

Lo demás, el escaparme del tiesto,
la rabia, por desear lo que no llega,
las lágrimas, por no ver
tantas señales que no quiero mirar;
son nada más que el abono
para un campo de exterminio.

Humanidades.
Celos de vulgar poeta.
Temor, porque ya mi alma no conecta con las flores,
y no pudiendo gritarte esa belleza,
me queda nada que dar;
nada que yo pueda darte,
porque no tengo más nada
que agujeros.

Jamás comprenderás cuánto
(cómo, dónde, desde, y entre)
compartiría mis huecos
amamantando tu alma
con la forma de un te amo.

Ni urge que lo comprendas.

 

 

 

 

línea de vida