tan solo caer

 

Tócame el alma con tus manos sucias,

haz objetos que te puedan penetrar,

y vamos siendo uno sólo, al borde del precipicio,

escuchando los pecados cantados por la coral.

 

Míralos a ellos, mientras con mis trozos                  

consigues llorar al llegar al orgasmo de no importar nada,

y entonces, dejemos caer nuestros cuerpos al vacío,

y riamos al son de mil voces que canten conmigo,

cuán de indeseables somos.

 

 

 

 

 

 

 

tan solo caer

hierba

 

 

Un poema

es un bosque de abetos,

un poema

es camino de arena,

cunetas y flores silvestres,

neumáticos,

niños de polvo;

velocidades

y brillos

de coños

y cuero.

Un poema

es la cama de hojas secas;

un poema

es el monte y su falda de hierba;

un poema

es el puente,

y el mundo,

y la gente,

y su pena…,

un poema es, simplemente,

el universo.

 

 

 

 

 

hierba

la verdad

 

 

Bonito, mientras dudaba, en la vaciedad y la nada…,

ahora no sé lo que busco -cuando busco-,

ni me acuerdo de leer en las miradas;

ahora ya tienen sentido los días de internamiento.

 

Enajenación, difusa en tiempo,

la fe, viviendo entre erratas,

renglón torcido de Dios, en la página de inicio.

 

El señor del traje gris me ha convencido,

la convicción, es no serte,

con la convicción de serme, una vez ido.

 

 

la verdad

tu_yo

 

 

Pasando por los lunares que te orbitan el ombligo,

dibujaría dos rostros de perfil,

un reflejo que se ama, sobre la maternidad,

y sobre el inmundo vientre que escupió a la raza humana.

 

Me siento fundir a negro

y regreso a aquella paz, que subcutánea,

líquida como la vida,

envolvía un cuerpecito de pescado;

me obliga a tocar tu piel,

con la punta de mi dedo corazón,

infiltrando, con tres deseos tardíos,

toda mi capacidad

de volver a amar al mundo.

 

Si me dejas que me apague de un soplido,

sobre tu lienzo de amante,

prestaremos atención a los opuestos,

y meteré cuerpo y mente

en tus adentros.

 

 

 

 

tu_yo

otro adiós

 

 

Me duele verte en la boca de otros poetas,
sé que no eres absolutamente nada,
pero me comes el tiempo y los días soñando
con oírte respirar.
Es como amar al mirar a una sirena,
no puedes follar con ella y eso genera deseos,
no pinto de frustración
lo que es simplemente cuántica de amor.
Amar es con lo profundo de quien se sabe en un pozo,
un recuerdo, que del útero industrial
daba a luz almas gemelas.
No sé, siquiera, si es bueno.

Amor. En amor.
Ficción. Obsesión.
Deseo. Posesión.
Conquista. El sexo como herramienta de trabajo
para obtener placer y reputación. Mala, si el género es maternal,
y eso a mí qué más me da.
Yo amo el sexo del delante, y el de después del durante,
lo mecánico jamás me ha preocupado si no es física de cuerdas
y de planos inclinados.
Soy así de gilipollas. Me interesas en persona,
en esencia, en lo que ves y lo que lees,
la belleza no se palpa casi nunca,
soy un mero observador
al que tus fueros internos
no hacen más que desplazar.

Y poco más.

Que ya me voy.

Ya no tienes que ignorarme.

 

 

 

 

 

 

 

 

otro adiós

amanecer azul

 

 

Sobre la acera holgazana con los muslos abrazados contra el pecho, observo la suciedad deslizarse hacia el bordillo,  gotea sin liquidez azúcar que fueron besos repletos de vaciedad para acabar siendo un charco en el asfalto. Somos las moscas que lamen el manjar; la que más alto volaba va a quedar aquí varada, sentada en la acera gris esperando al autobús que raptará la inocencia por creer en dos insectos, sollozará en los desechos de una cita que desnuda no me aguanta la mirada, y antes de que rompa el sol, me leerá dos finales mientras la observo en el viento desplazar las hojas verdes por el suelo, junto a bolas arrugadas de paquetes de tabaco.
Me escribiré con punzones de metal que ‘amor es debilidad’, y el débil suelo ser yo porque de ti yo no vivo, porque nada más que pongo en la balanza los trozos que han sido míos y que has dejado esparcidos en el centro de un solar.

Una acera. Un charco de Coca-Cola. Dos paquetes de tabaco. Hojas que arrastraba el viento. Un autobús por llegar, y una vida sin volver a ver tu pelo.

La felicidad siempre me pasa por debajo, escucho como murmulla poniendo banda sonora a los silencios sacando sus melodías como cuchillas al viento por bocas de alcantarilla.

 

 

amanecer azul