invocable

 

 

Yo te morderé las uñas cuando estés nerviosa,
estaré en cada lugar que tú estés sola,
te echaré de menos y unos cuantos puñados de tierra,
y taparé la tumba que te preparé
cuando los insectos bailaron mi muerte.

Era primavera, o quizá no fuera,
pero olía a sexo y a galán de noche
cuando se masturba vestido de flores.

Fui distante del resto del mundo y no me hizo especial;
ser amante de tu reducción,
me hizo aún más pequeño, a los ojos de dios, en el punto final que saltó de un balcón.

Ahora llévame tú y utiliza mis cosas para hacerme sentir en el fondo de todo;
puede que al menos aprenda a rezarte llorando, al final,
hecho carne en más gente vulgar
que sueñe amarte la piel bajo el árbol de la vida.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

invocable

yerro

 

El poder hecho impotencia de un deseo,

el querer como un fantasma

que manosea el volante             de la máquina oxidada;

el modus vivendi, carpe diem in veritas

que no lleva nunca bragas bajo falda,

faldas que vuelan cabezas         vuelan todas mis cabezas;

faldas de sábana blanca, que se tensa,

como el pasado que tiene

un objeto secuestrado bajo cama             y los insectos.

 

Dime con quién voy a hablar, si con quien pensé que estaba,

era una blanca pared donde estampaba mis golpes, sin pensar,

y pensando que escuchaba.

 

Amar es también confuso,
con dudas,
con miedos,
soledad y miedo el que dejan

los errores                      que no evito                               contemplar.

 

 

 

 

 

yerro

tan solo caer

 

Tócame el alma con tus manos sucias,

haz objetos que te puedan penetrar,

y vamos siendo uno sólo, al borde del precipicio,

escuchando los pecados cantados por la coral.

 

Míralos a ellos, mientras con mis trozos                  

consigues llorar al llegar al orgasmo de no importar nada,

y entonces, dejemos caer nuestros cuerpos al vacío,

y riamos al son de mil voces que canten conmigo,

cuán de indeseables somos.

 

 

 

 

 

 

 

tan solo caer

adiós gracias [a las 3]

 

 

Siento placer en el sexo

cuando está apagado y muerto el cigarrillo de después.

 

Vivir besando hojas verdes de enormes libros dorados,

lamer parte de esa luz que ellas se comen

sacando brillo-saliva /

del morado que se crea /

bajo el ojo del ciclón/

 

El deseo de ascender hacia el abismo

es el trepar,

caer a troncos y muslos de mármol reptando en fila,

dibujando una espiral en el ascenso -por pura supervivencia-.

 

Todas las formas de amar son el dorso de la mano,

sucio y pálido silencio que me habita,

que te espera en los pasillos de un museo

careciendo de sentido

cuando ya está todo roto y confundido.

 

Entre el sexo musculado

no queda más que el color del asco que evoluciona

empujándome al pasado.

 

Adiós gracias.

 

 

 

 

 

adiós gracias [a las 3]

rutinas

 

 

Describo círculos excéntricos y los bailo en la Plaza Mayor,

dejo huellas bajo el árbol que filtra la luz del sol

como el insecto que siempre queda en tierra, bajo ella,

o sobre su pubertad;

el pueblo no los verá porque son el holograma de la vida,

se deleitarán cantando lo bello del interior

mientras escupen mentiras con los brillos de un domingo,

maquillados y riendo en las ventanas.

 

Ya trovo por no llorar mientras giran vidas extra,

porque si grito con rabia

es el fin para el recuerdo que a mí me dibuja el sentido,

uno que no se grabó entrepiernas

pero tiene la piel clara y cristalina

y una mirada que brilla

desde el fondo de un pasillo que se esfuma.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

rutinas

tonto, simón

 

 

No me gustan las cosas acomodadas. Ni la gente. Aunque bien está decir, que tampoco en la vulgaridad nadie asegura ser salvo.
El riesgo, siempre, es comprar
lo que tratan de venderme, huyo en continuo vaivén tratando de rebotar por las paredes, porque aunque el amor,
sólo existe en el espacio entre dos líneas paralelas, es bueno lamer los polos y ser ambas sensaciones, y una sola. Experimentar es juego.

No tengo los atributos para poder ser un líder, puedes liderar sin serlo apagando las bombillas de pensar. Jamás he sentido a nadie
superior,
lo que no agranda el tamaño de quien mira, sino de quien sabe estar
muy quieto en cada lugar, y diluirse; no admiro a los grandes héroes porque son siempre más grandes que sus cosas, y no trato de aprender de los demás,
cuando lo que han intentado siempre
es enseñarme los brillos que ocultan lo que sabemos que es verdad. No quiero protagonismo. No quiero ser más que nada.
No estoy solo, sé que somos un ejército escondido, porque nadie quiere ser el General. Sólo busco ese último tango en París, y encontrar al amor verdadero.

 

 

 

tonto, simón

por qué yo

 

¿Cada cuánto tiempo, un pez,

abre la boca
sintiendo
que ya no hay agua?

Cuánto peso, en realidad,
podríamos conservar,
como la gente feliz,
mientras  jugamos callados
a los pies del Fujiyama.

Morir viendo a las hormigas tan de cerca
que forman parte del cuerpo cuando colgamos de ramas,

y el asfalto es tan gris
que no quiero pisar sus escamas,
que me aleja de sirenas que no suenan
y a poco sabe el perfil;

verte con esas tijeras,
situó mi triste vida
pendiente de las fronteras.

Nada importo cuando no tengo importancia,
me sacaste del tablero
el día en que pude ver
tu sexo sobre el damero.

Qué más todo,
qué más da,

si confundo con mis canas
y tus manos no conservan

ni mi tiempo

ni tus ganas.

 

 

 

 

 

 

por qué yo