yerro

 

El poder hecho impotencia de un deseo,

el querer como un fantasma

que manosea el volante             de la máquina oxidada;

el modus vivendi, carpe diem in veritas

que no lleva nunca bragas bajo falda,

faldas que vuelan cabezas         vuelan todas mis cabezas;

faldas de sábana blanca, que se tensa,

como el pasado que tiene

un objeto secuestrado bajo cama             y los insectos.

 

Dime con quién voy a hablar, si con quien pensé que estaba,

era una blanca pared donde estampaba mis golpes, sin pensar,

y pensando que escuchaba.

 

Amar es también confuso,
con dudas,
con miedos,
soledad y miedo el que dejan

los errores                      que no evito                               contemplar.

 

 

 

 

 

yerro

rutinas

 

 

Describo círculos excéntricos y los bailo en la Plaza Mayor,

dejo huellas bajo el árbol que filtra la luz del sol

como el insecto que siempre queda en tierra, bajo ella,

o sobre su pubertad;

el pueblo no los verá porque son el holograma de la vida,

se deleitarán cantando lo bello del interior

mientras escupen mentiras con los brillos de un domingo,

maquillados y riendo en las ventanas.

 

Ya trovo por no llorar mientras giran vidas extra,

porque si grito con rabia

es el fin para el recuerdo que a mí me dibuja el sentido,

uno que no se grabó entrepiernas

pero tiene la piel clara y cristalina

y una mirada que brilla

desde el fondo de un pasillo que se esfuma.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

rutinas

tonto, simón

 

 

No me gustan las cosas acomodadas. Ni la gente. Aunque bien está decir, que tampoco en la vulgaridad nadie asegura ser salvo.
El riesgo, siempre, es comprar
lo que tratan de venderme, huyo en continuo vaivén tratando de rebotar por las paredes, porque aunque el amor,
sólo existe en el espacio entre dos líneas paralelas, es bueno lamer los polos y ser ambas sensaciones, y una sola. Experimentar es juego.

No tengo los atributos para poder ser un líder, puedes liderar sin serlo apagando las bombillas de pensar. Jamás he sentido a nadie
superior,
lo que no agranda el tamaño de quien mira, sino de quien sabe estar
muy quieto en cada lugar, y diluirse; no admiro a los grandes héroes porque son siempre más grandes que sus cosas, y no trato de aprender de los demás,
cuando lo que han intentado siempre
es enseñarme los brillos que ocultan lo que sabemos que es verdad. No quiero protagonismo. No quiero ser más que nada.
No estoy solo, sé que somos un ejército escondido, porque nadie quiere ser el General. Sólo busco ese último tango en París, y encontrar al amor verdadero.

 

 

 

tonto, simón

por qué yo

 

¿Cada cuánto tiempo, un pez,

abre la boca
sintiendo
que ya no hay agua?

Cuánto peso, en realidad,
podríamos conservar,
como la gente feliz,
mientras  jugamos callados
a los pies del Fujiyama.

Morir viendo a las hormigas tan de cerca
que forman parte del cuerpo cuando colgamos de ramas,

y el asfalto es tan gris
que no quiero pisar sus escamas,
que me aleja de sirenas que no suenan
y a poco sabe el perfil;

verte con esas tijeras,
situó mi triste vida
pendiente de las fronteras.

Nada importo cuando no tengo importancia,
me sacaste del tablero
el día en que pude ver
tu sexo sobre el damero.

Qué más todo,
qué más da,

si confundo con mis canas
y tus manos no conservan

ni mi tiempo

ni tus ganas.

 

 

 

 

 

 

por qué yo

ser invesable

 

La zona oscura es tan plana como la luminosidad de las farolas,

afilada, metálica, y titilante.

Es el zumbido de gente caminando sin saber de dónde viene,

cuerpos que celestes me sonríen, pisando mi sombra.

Noto ese desmembramiento escondido entre lo verde,

y el resto de humanidad,

que se ama con sus hilos de saliva, ya no está.

Veo al bípedo asomarse, bípedo y naturaleza muerta,

todo ha sido muchas cosas, todas nada, en realidad.

Un hueco, que se hace hueco, en la escalera,

la pubertad del cadáver en el dorso de mi mano,

¡Cambie el clima, de una vez, para que caliente algo!

porque ya tengo ceniza, de dos dedos en la frente,

y sólo es un cambio climático

lo que pueda sucederme, de verdad.

 

 

 

 

 

ser invesable

crecer y morir

 

 

Asimilar la desdicha es alimento,

nutrientes para la rabia;

la frustración de la no pertenencia,

la fuga constante de hogares que huelen a pan,

a mujer herida, y a pañal.

Una silueta de papel entre los dos vacíos,

el de piel adentro, el de piel afuera,

la transparencia a los ojos de nadie.

Caminar pisando tiempo y dejando pasar vida,

para que al final la muerte

se lleve en las manos nada.

 

 

 

crecer y morir

estoy

 

 

Estar,

esa es la única forma de vida,

no dejar de sentir el dolor desubicado

que te hace biografía;

no la búsqueda de paz que nos robaron,

no el ruego por un descanso, imposible,

sobre las minas de un campo.

 

Dónde un hogar de reposo,

dónde las diosas sin vida, las abatidas,

las tristes, que se derraman porque no pueden jugar…

 

Resistirnos ya es la única salida, y estar,

haber estado y estando,

la única forma de vida.

 

 

estoy